Me ascendieron… y ahora? (PARTE I)

Ser ascendido siempre es un gran momento en nuestras carreras, y nos llenamos de muchas emociones.  Te han ascendido, puede que ahora seas jefe por primera vez, puede que seas jefe de quienes hasta ayer eran tus compañeros, o puede que estés asumiendo un nuevo rol de mayor responsabilidad en una nueva empresa.  Cualquier sea el caso es casi seguro que te llenes de satisfacción y alegría, y a la vez también de ansiedad y miedo por lo que viene.

La primera pregunta es, ¿sabes exactamente para qué te han ascendido o para qué te han contratado?  Sucede muy a menudo que asumimos nuevas responsabilidades y cometemos el gran error, muchas veces por ignorancia, otras por timidez o miedo, de no preguntar qué se espera de nosotros.  Es fundamental que hables con tus jefes y tengas esto claro para que así puedas definir el rumbo de tu nueva posición.  ¿Qué se espera que hagas?  ¿Qué se espera que NO hagas? ¿Cuáles son los principales encargos?  ¿Qué necesitan de ti que no se esté haciendo ahora?, finalmente ¿Cómo te van a medir?  ¿Cuáles serán los indicadores de desempeño de tu gestión, de tu área?  Preguntas como éstas te serán muy útiles en el momento no sólo de definir el plan para tu nuevo rol, sino para tomar las decisiones del día a día.  Las empresas nos contratan para aportar valor, si tienes claro dónde es que tu empleador espera que lo hagas, las decisiones que tomes pasarán por ese filtro, incluyendo tu lista de actividades diarias.  Si por ejemplo, la empresa espera que desde tu posición eleves las ventas de la empresa en x% como principal indicador de éxito, y tu estás enfocando gran parte de las actividades en mejorar la relación con tus proveedores, te aseguro que al final del año sentirás que hiciste un excelente trabajo, sin embargo la medición de tus resultados por parte de tu empleador no será buena.

Otro aspecto que resulta fundamental es desarrollar tu plan de trabajo.  Una vez que tienes absoluta claridad sobre lo que se espera de ti y de tu puesto, es importante que desarrolles un plan que te ayude a cumplir con los objetivos de la empresa.  Te recomiendo el libro Los Primeros 90 días de Michael Watkins – Harvard Business Review Press, lo tienes también en Kindle pero en inglés: The First 90 days.  Una de las principales recomendaciones pasa por tener claro tus primeros 90 días.  Muchos de los grandes líderes se pasan los primeros 90-100 días entendiendo cómo y por qué se hacen o se dejan de hacer las cosas en su organización. Entender bien cómo funciona tu organización es clave, en base a eso podrás definir algunos cambios exitosos que se puedan implementar rápidamente y tendrás tus “quick wins”, fundamentales en tus primeros 100 días.

Es natural también que al inicio y al haber asumido nuevas responsabilidades la jornada laboral se extienda.  Sé cuidadoso con esto ya que muy a menudo converso con personas que luego de entregarle al trabajo largas horas, terminan cansados, aburridos y buscando nuevos retos que los refresquen.   No te desgastes, recuerda que tu desarrollo profesional no es una carrera, sino una maratón de largo aliento.

Para terminar, y aunque este tema merece un artículo aparte, resulta sumamente importante que seas honesto contigo mismo.  Sin duda el que te hayan ascendido es un voto de confianza de tus jefes y de la empresa.  Las capacidades que tienes lograron llevarte hasta donde estás, sin embargo es conveniente las revises y definas cuáles son esas nuevas competencias que requieres incorporar para seguir avanzando en tu ascenso profesional, e igual de importante, cuáles son esos hábitos que necesitas desaprender.  Somos seres humanos en permanente evolución y la única forma de crecer es observándonos y aprendiendo constantemente.

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