¿Táctica o estrategia?

En los últimos tiempos me ha tocado trabajar con ejecutivos absolutamente ocupados, y claro, seamos realistas, hoy en día todos vivimos corriendo, haciendo, entregando.  Hoy hacer negocios es eso, “estar muy ocupados”.

¿Y será que en ese estar ocupados, nos estamos perdiendo de la estrategia y nos estamos convirtiendo en personas y profesionales absolutamente tácticos? 

La estrategia tiene que ver con lo que queremos conseguir, con el plan. Son las grandes líneas maestras que rigen nuestras vidas y nuestros negocios. La táctica es el detalle de cómo vamos a poner la estrategia a trabajar, qué herramientas usaremos y cómo. La estrategia es de largo plazo mientras la táctica se centra en el corto plazo. Y es que pareciera que en estos tiempos estamos confundiendo estos conceptos.

En este “estar haciendo”, nos estamos concentrando en responder correos y conversaciones inmediatamente, resolver casi sin pensar en las consecuencias, en buscar el corto plazo, la recompensa inmediata, las reacciones urgentes, perdiéndonos la oportunidad de parar, de pensar, de reflexionar: de ser estratégicos.

Hoy como profesionales queremos seguir avanzando en nuestras carreras, y como empresas decimos necesitar personas estratégicas, sin embargo, ¿cuánto espacio estamos dando para detenernos un momento?  Pareciera que no sabemos cómo hacerle un tiempo a la reflexión, al cuestionamiento, a levantar preguntas, muchas preguntas.  Los grandes líderes no son personas que están constantemente haciendo cosas, y las grandes ideas que rompieron el molde de lo tradicional difícilmente surgieron en el camino de una reunión a otra.  Éstas se dieron a partir de espacios de reflexión, de cuestionar, de pensar en las preguntas y también en las respuestas una y otra vez, de mirar estas posibles soluciones desde varios ángulos, muchas veces.

Mientras más avanzamos en nuestras carreras más requerimos desarrollar la competencia de la estrategia.  No podemos ser líderes enfocados en el corto plazo, no podemos ser jefes o gerentes que pierden el foco y terminan siendo absorbidos por la vorágine del corre-corre.  Cuando lideras un equipo es fundamental subirte al balcón y mirar la situación, entender qué es lo que en realidad está sucediendo, levantar las preguntas, analizar las respuestas y sus posibles consecuencias.

Piensa en un gerente, un líder, una persona que admires o esa persona en la que te gustaría convertirte.  Lo más seguro es que ésta sea una característica que lo define.  Ser reflexivo te da la oportunidad de observar las situaciones a profundidad, te brinda mayor perspectiva de las cosas, te abre la capacidad de autocrítica generando así mayores aprendizajes, te da mayor seguridad sobre las decisiones tomadas, entre otras cosas.

Por supuesto que necesitamos también movernos en el día-día, en lo táctico, en las respuestas rápidas. El problema surge cuando perdemos conciencia del balance que requerimos, cuando no medimos qué acciones requieren una respuesta rápida y cuáles necesitan un espacio de reflexión, cuáles necesitas mirar desde el balcón.

Y tú, ¿cómo estás en ese balance? ¿cuándo fue la última vez que subiste a ese balcón?

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